Relajar el cuerpo y el espíritu con una sauna con estufa

Después de una actividad deportiva o de un día duro de trabajo, no hay nada mejor que disfrutar dentro de una sauna con estufa para maravillarte con un intenso baño de vapor que desintoxique el organismo, relaje los músculos y nos brinde un merecido descanso. Y al salir de la sauna puedes disfrutar de un jacuzzi de exterior para recibir un buen masaje en puntos clave de la espalda, mucho mejor, pero esto es otro producto del cual hablaremos en otras entradas.

La sauna, como se la conoce actualmente, tiene sus orígenes en Finlandia y su objetivo no es otro que transpirar de forma prolongada como forma de purificación.

La sauna con estufa, un pasado espiritual

La primera sauna conocida hallada por los arqueólogos se remonta a casi 7000 años de antigüedad.

En un principio esta práctica se realizaba como parte de un rito ancestral de la mitología nórdica, luego los emperadores y los nobles la adoptaron como parte de sus hábitos de higiene exclusivos, pero no fue hasta la llegada del siglo XX cuando su popularidad se extendió por todo el mundo.

El rito original de la sauna era generalmente semanal y se llevaba a cabo con gran pompa porque se trataba de toda una jornada de intenso trabajo que requería mucha paciencia y experiencia para preparar el encendido, recolectar la leña adecuada, mantener la estufa a la temperatura estable y cortar las ramas de abedul usadas para “flagelar” al momento de alcanzar la máxima sudoración.

Era tanta su importancia dentro de la cultura finlandesa que hasta el día de hoy ellos no entienden la sauna como una simple purificación del cuerpo sino también del espíritu.

Tanto fue así que hasta 1940 las saunas eran los sitios escogidos por las matronas para dar a luz y también por los trabajadores funerarios para embalsamar los cadáveres. De esta forma, era un gran rito de vida y muerte.

La sauna finlandesa forma parte de una larga tradición ancestral heredada que le otorga al baño de vapor una gran importancia.

En todo el mundo existen otras manifestaciones parecidas como el llamado Sweat lodge de los indios Inapi de Norteamérica, el Hammam árabe, el Temazcal mexicano, el ofuro japonés y las Termas del Imperio Romano.

Normas de la “iglesia del vapor”

Como en cualquier otro rito tradicional, aún existen ciertas normas que se han conservado en el tiempo al momento de tomar un baño de vapor en una sauna con estufa.

En primer lugar, una sauna es un lugar de recogimiento en donde están prohibidos cualquier clase de alboroto o ruido, y por lo general, no se debe de hablar y la charla debe ser mínima ya que altera la respiración.

La otra norma es que la sauna se debe disfrutar desnudo, o como máximo con una toalla alrededor de la cintura, esto es porque el objetivo es sudar copiosamente y cualquier clase de ropa estorba.

Originalmente en la sociedad finlandesa rural entraban primero los hombres con el líder a la cabeza, y a la salida de ellos, les tocaba el turno a las mujeres, que entraban con la esposa del líder.

Con el paso de los siglos la sauna pasó a formar parte de la identidad nacional, y es tanta la identificación que los finlandeses tienen con la sauna hasta hoy en día que está considerada como una institución nacional de enorme importancia.

Según el último censo, para 2019 existían casi 7 millones de saunas en Finlandia.

Los componentes de una sauna con estufa

Básicamente se componen de dos elementos, una cabina y una estufa. Tradicionalmente, la cabina es el habitáculo cerrado con bancos a lo largo del cual las personas se sentaban para sudar, y originalmente la cabina estaba construida en una madera solida y resistente a los elementos.

El segundo elemento, la estufa, es una sencilla hoguera que se cubre de piedras sobre las que se va arrojando agua para producir el vapor caliente que hace que se eleve la temperatura y produzca la sudoración.

En un principio había varios fogones para alimentar el fuego con paja o madera, otro en donde se depositaban las piedras encima y el tercero que producía el vapor caliente.

Al llegar el siglo XX la popularidad de la sauna con estufa se convierte en algo mundial y rápidamente en la primera década se comienzan a fabricar los primeros modelos de saunas con estufas metálicas.

Para la década de los años treinta este sistema se comenzó a perfeccionar haciendo innecesario una estufa alimentada de forma manual, y es a mediados del siglo XX cuando el mundo cambió por completo el concepto, creando cuartos de saunas más grandes y espaciosas alimentadas por estufas eléctricas y agua potable, con la temperatura controlada por medidores precisos ajustables, quedando la pequeña cabina de madera tradicional relegada a solo algunas casas rurales.

Tras varias décadas de uso y evolución, la sauna con estufa se transformó en un nuevo concepto que rápidamente se esparció por el mundo entero y que se convirtió en el nuevo templo del descanso y del placer mundano: el spa.

En la actualidad es posible instalar cabinas modernas de sauna con estufa en nuestros propios hogares.

Existe un extenso catálogo con los más modernos modelos del mercado, entre los que destacan las cabinas de hidromasaje luxury y las cabinas de hidromasaje con sauna que cuentan con los mismos elementos de una sauna con estufa tradicional finlandesa, pero con la modernidad y comodidad tecnológica del siglo XXI.

¿Cómo disfrutar de una sauna, paso a paso?

Tomar un baño de vapor dentro de una sauna con estufa no es entrar, sudar, y ya está. Se requiere de cierto protocolo previo para garantizar que el baño sea eficiente y efectivo, además de que no es tan simple y sencillo como pareciera a simple vista.

En primer lugar, no se debe de entrar a una cabina estresado, alterado o apurado, se trata de un proceso sumamente lento donde la tranquilidad es indispensable.

El tiempo estimado para un baño de sauna con estufa varía entre una hora u hora y media, pero por lo general lo más recomendable son 40 minutos como máximo.

En segundo lugar, hay que ducharse previamente con agua caliente y jabón. En contra de lo que se cree popularmente, la sauna no es para “bañarse” propiamente dicho, lo que significa que hay que entrar limpio.

Se puede entrar a la sauna con la piel seca o mojada, pero como el objetivo es sudar para liberar impurezas lo más recomendable es entrar con la piel seca y limpia.

El tercer paso es sentarse o tumbarse sobre el banco de madera (o en el caso de una cabina de hidromasaje sobre el asiento) colocando una toalla debajo para evitar que uno se pueda quemar con el asiento, así como por motivos higiénicos (especialmente si se accede a una sauna pública).

Algo muy recomendable es usar un banco intermedio o superior ya que recostarse en un banco inferior puede recargar el corazón de manera innecesaria. El truco es permanecer tranquilo y sereno, respirar normalmente y disfrutar del baño de vapor.

Para aumentar la transpiración es habitual usar algunas ramas de abedul para azotarse y aumentar así el sudor, así como respirar siempre por la boca y relajarse.

Pasados 8 ó 10 minutos se comenzará a producir la sudoración copiosa cuando la temperatura esté entre los 75ºC y los 90ºC. Cuando se siente la sensación de agobio por la sudoración constante, aproximadamente tras 10-25 minutos es el momento adecuado para abandonar la sesión de sauna.

¿Cómo salir de una sauna con estufa?

El proceso correcto para salir de la cabina es permanecer sentado un par de minutos y levantarse suave y lentamente, nunca repentinamente y jamás con prisa porque el golpe de aclimatación puede ser demasiado fuerte y sufrir fuertes mareos o incluso desmayos.

Al salir lo aconsejable es ducharse con agua fría comenzando por los pies y de ahí ascendiendo hasta el pecho o abdomen. Al ducharse se refrigera el organismo y aumenta la circulación sanguínea. También se puede realizar un baño de inmersión en aguas frías.

Después, lo mejor es descansar durante unos 15 minutos, pasear lentamente o tomar un masaje relajante. Una vez terminado repetir una nueva sesión de sauna con los mismos intervalos y la misma aclimatación.

Dependiendo de su experiencia y complexión física puede haber hasta una tercera sesión de sauna, pero siempre es la más corta de las tres.

Al finalizar la segunda o tercera sesión, el último paso es igual de importante: hay que esperar a que se haya terminado de transpirar para vestirse, luego se debe descansar una vez más y finalmente hidratarse lentamente.

Si bien en Rusia y los países nórdicos es normal beber vodka durante las sesiones de sauna, no es aconsejable hacerlo, y mucho menos en climas tropicales.

Además de la desintoxicación de la piel, el baño de vapor en una sauna con estufa mejora la circulación sanguínea y mantiene el corazón en buen estado, limpia las vías respiratorias y es un relajante natural que provoca sueño reparador, lo que es excelente para aquellos que sufren de insomnio.

 

Por: Web del Hidromasaje

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